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El pasado 18 de noviembre tuvimos una visita muy especial por parte de un grupo de chic@s que vinieron de Amadip para conocer el mundo del caballo, ya que para la mayoría de ellos era el primer contacto con estos animales. Fue tan especial que he decidido hacer un post de esta experiencia tan emocionante y enriquecedora.

Antes de realizar las presentaciones con los peluditos se hizo la presentación con la parte del equipo humano. Ya desde el primer momento manifestaron emoción por estar ahí y por lo que les esperaba. Se presentaron uno a uno entusiasmados, junto a sus cuidadoras (¡las cuales fueron encantadoras!), y seguidamente nos dirigimos donde se encontraban los peluditos para dárselos a conocer.

Impacientes les esperaron 🐴: Mel, Aridane y Centeno (de la cantera de caballos de Hípica Palma Son Magraner). A medida que fuimos presentándolos se les incitó a que los acariciaran a modo de saludo, ¡aunque a algunos no les hizo falta ya que ya estaban “pegados” a alguno de los 🐴!

Al ser una actividad orientada al ocio y al disfrute se miró conseguir este objetivo primordialmente y en todo momento; y además, al exponerse a una experiencia nueva, aprendieron numerosos conocimientos del caballo y del mundo de éste.

En la higiene, después de explicarles los diferentes tipos de cepillos que iban a utilizar y cómo debían hacerlo, acicalaron a los caballos formando pequeños grupos. Entre algunos mimos y caricias les limpiaron al completo; algunos necesitaron más ayuda que otros, aunque eso no significa que no lo acabaran haciendo, algo que resultó muy gratificante; al igual, que entre compañeros se ayudaran y mostraran la empatía de hacerlo. Disfrutaron y afloraron las conversaciones y la interacción entorno a los animales, siendo éstos el principal tema de conversación. La mayoría participaron motivados simplemente por la mera presencia del animal, aunque constantemente, los profesionales estuvieron con ellos para guiarles y reforzándoles su empeño y esfuerzo. Los caballos no quedaron limpios no… ¡quedaron impolutos!

Al acabar con la limpieza, se les dieron a conocer los materiales de monta y ayudaron a colocarlos en el animal; por lo que colaboraron activamente también en esta tarea. Estuvieron muy emocionados ya que se imaginaban que lo que iba a venir a continuación… ¡LA MONTA!

La parte de la monta supuso para muchos de los participantes una auténtica superación de miedos e inseguridades, ya que el animal en sí mismo ya les causaba respeto; subirse en él significaba un paso más de confianza y seguridad en uno mismo, aunque todos rompieron esa barrera. La barrera fue tan quebrantada que la mayoría de ellos quisieron llevar a sus compañeros que iban montados desde pie a tierra agarrando las riendas. Otros dieron un paso más, manejando y direccionando al 🐴 realizando las diferentes pruebas que se les habían preparado en la pista. ¡Hicieran lo que hicieran se lo pasaron pipa!

Me sorprendí ante la cantidad de preguntas que surgieron, sus curiosidades respecto a los peluditos… ¡y ninguna de ellas quedó por resolverse!

Después de ayudar al equipo a recoger los materiales, se les pidió que se despidieran de los 🐴: algunos fueron más cariñosos e intensos que otros, aunque por lo general, se generaron numerosos sentimientos de afectividad hacia los peluditos, a los que principalmente agradecieron esta experiencia.

Antes de finalizar, y entre aplausos incitados por las cuidadoras, se despidieron del equipo humano.

¡Podría decir que fue un “disfrute generalizado” y que fue una experiencia preciosa!

#emoticanimal #experienciaAmadip

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