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Con el frío y el tiempo que está haciendo, además de tener en cuenta que nuestra querida Adi vive libre en un potrero, me he informado sobre algunas cositas y os he preparado este post con 6 maneras para que en invierno podáis supervisar la salud del caballo.

La mayor parte de estas tareas tienen toneladas de sugerencias y modos de hacerlas; algunas pueden ser llevadas a cabo en poco tiempo y en otras se puede tardar algo más, aunque algunas son meros recordatorios y otras, en cambio, son tareas más peculiares.

Vigilar o supervisar la temperatura del caballo: No tocando las orejas ni bajo las mantas (tocando su cuerpo), si no como un termómetro. Este te avisará si el animal está acalorado o hipotérmico. El sobrecalentamiento puede y sucede en invierno – un caballo peludo con una rutina de ejercicio es mucho más probable que se recaliente. El termómetro consigue restar subjetividad a tus manos.

Agua disponible siempre: Puedes añadirle agua algo más templada (sobretodo en climas muy fríos donde el agua está “helada”), o añadírsela en su alimentación. Nosotros lo que hacemos para no ponerle agua al pienso, una mezcla de salvado con abundante agua, lo que facilita la digestión. Es fundamental cambiársela diariamente. Otra tarea muy importante en la que tendrás que invertir algo más de tiempo es la de supervisar sus encías, tendrás que meter un dedo en la boca del animal para comprobarlo: si éstas se encuentran pegajosas y secas no es muy buena señal, en cambio, sí lo es cuando se encuentran mojadas y resbaladizas.

Manténlo en movimiento: Encuentra una manera para que el caballo haga ejercicio o, como mínimo, se mueva (que no esté estabulado durante mucho tiempo en un espacio reducido). No tienes que entrenar cada día como si fueras a las olimpiadas (recuerda que el caballo no es una máquina, si no un animal), pero moverle es la clave: para los cascos, el corazón, los músculos, los huesos y la salud mental.

Forraje: Es uno de los alimentos que mantiene a un caballo caliente desde el interior. Las redes de heno u otros alimentadores lentos son de enorme ayuda para ralentizar la velocidad a la hora de comer, y además lo mantiene entretenido.

 

Cuidado de los cascos: No escatimes porque no montes tanto al caballo, porque no lo montes del mismo modo, o porque tu caballo esté “en un descanso”; los cascos crecen lentamente pero eso no significa que debamos descuidarlos, aproximadamente entre el mes y medio debe acudir el herrero para recortárselos. Hay que tener en cuenta que un suelo congelado puede provocarles contusiones, dolor o laminitis.

Aseo regular: Pueden darse las infecciones de piel por no cepillar al caballo en invierno. Es conveniente que les retiréis la manta diariamente. Usa tus manos para inspeccionar al caballo. Mide al animal y observa sus costillas para la pérdida y ganancia de peso. Tener presente cualquier problema de la piel como costras, áreas calvas, roces, picazón.

 

¡Espero que os haya gustado! 🐴🐶

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